Vaya lema el de este año en el DÍA NACIONAL DEL TDAH, 27 DE OCTUBRE:
"Cambiar tu actitud, cambia su futuro". ¡Qué buena idea poner el foco en nosotros/as y no en ellos/as!.
La campaña de este año nos recuerda que acompañar a un niño o una niña, ofrecerle una ayuda ajustada y confiar en sus posibilidades puede marcar una gran diferencia.Queremos invitaros a mirar a vuestros hijos e hijas con comprensión, confianza y esperanza, porque pequeños gestos que pueden convertirse en grandes logros.
¿Alguna vez habéis tenido que repetir muchas veces una instrucción? ¿Tu hijo empieza una tarea y enseguida se distrae? ¿Le cuesta esperar su turno, organizarse o controlar sus impulsos? ¿Se esfuerza y, aun así, parece que no consigue los resultados esperados?
Cuando estas situaciones se repiten, es fácil sentir preocupación, cansancio o frustración. Pero también es importante recordar algo: las dificultades no definen a nuestros hijos ni determinan hasta dónde pueden llegar.
🧡 ¿Qué es el TDAH?
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo que puede influir en la atención, la organización, el control de los impulsos y la regulación de la actividad.
No todos los niños y adolescentes lo manifiestan de la misma manera. Algunos tienen más dificultades para mantener la atención; otros necesitan moverse mucho o actúan antes de pensar; y otros presentan una combinación de estas características.
El TDAH no significa que un niño sea menos inteligente, que no quiera aprender o que sus padres no hayan sabido educarlo.
Comprender qué le ocurre es el primer paso para ofrecerle los apoyos que necesita en casa, en el colegio y en sus relaciones con los demás. OJO: ¡Necesitar ayuda no es lo mismo que no querer esforzarse!
🌱 ¿Qué podemos hacer como madres y padres?
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PEQUEÑAS ACCIONES QUE AYUDAN A CRECER |
❌ NO: ¿QUÉ CONVIENE EVITAR? |
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1. Comprender antes que juzgar. Intentemos
preguntarnos qué dificultad puede haber detrás de una conducta, en lugar de
pensar inmediatamente que lo hace para molestarnos. |
1. Etiquetar y comparar. Evitemos
frases como «eres un desastre», «tu hermano sí que sabe hacerlo» o «siempre
estás igual». Describamos la conducta concreta, sin convertirla en una
definición de su persona. |
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2. Establecer
rutinas y anticipar lo que va a ocurrir. Los
horarios visibles, las agendas, los recordatorios y las instrucciones breves
pueden facilitar el día a día. |
2. Confundir
dificultad con falta de voluntad. Decir «si
quisieras, podrías» no enseña cómo resolver un problema. Es más útil
identificar qué le está costando y enseñarle estrategias para afrontarlo. |
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3. Dar
instrucciones claras y de una en una. En vez de
decir «¡Organiza todo y termina ya!», podemos empezar por «Guarda los libros
en la mochila». Después, damos el siguiente paso. |
3. Dar
largas listas de órdenes. Cuando una
tarea resulta difícil, acumular instrucciones, reproches y prisas puede
aumentar la confusión. Es preferible concretar, comprobar que nos ha
entendido y avanzar paso a paso. |
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4. Reconocer
el esfuerzo y los avances. Valoremos
que haya comenzado una tarea, que haya pedido ayuda o que haya conseguido
esperar su turno. No hace falta esperar a que todo salga perfecto para
reconocer un logro. |
4. Recurrir
continuamente a gritos, amenazas o castigos desproporcionados. Los
límites son necesarios, pero deben servir para aprender y reparar, no para
humillar o generar miedo. |
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5. Poner
límites con cariño y coherencia. Comprender
el TDAH no significa permitirlo todo. Los niños y adolescentes necesitan
normas claras, consecuencias proporcionadas y adultos que las mantengan con
serenidad. |
Centrar
toda la vida familiar en los errores y los deberes. Nuestros
hijos necesitan disfrutar, jugar, descansar, compartir tiempo con la familia
y sentirse queridos por quienes son, no solo por sus resultados. |
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6. Ayudarles
a organizarse sin hacerlo todo por ellos. |
6. Hacer
todo por ellos ni exigirles una autonomía para la que todavía necesitan
apoyo. |
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7. Escuchar
cómo se sienten. |
7. Olvidar sus fortalezas. |
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8. Trabajar
en equipo con el centro educativo y los profesionales sanitarios |
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Cada etapa necesita ADEMÁS, una forma de acompañar:
-En Educación Infantil: rutinas sencillas, juego, anticipación, movimiento y mucho aprendizaje acompañado.
-En Educación Primaria: instrucciones breves, apoyos visuales, organización de los deberes, reconocimiento del esfuerzo y coordinación con el colegio.
-En Educación Secundaria: escucha sin juicios, acuerdos sobre responsabilidades, apoyo en la planificación, respeto a la autonomía y acompañamiento emocional.
Las estrategias deben ajustarse a cada persona. No hay una única fórmula que funcione para todos.
🎬 Aprender a mirar con otros ojos
Os proponemos dedicar un ratito a «Vidas con TDAH». Conferencia del psiquiatra Luis Rojas Marcos publicada por Fundación CADAH.; especialmente recomendable para familias de Primaria y Secundaria.





Juegos para hacer en casa



Lo más importante: disfrutar juntos
En este Día de la Dislexia, recordemos: