Quizás os sorprenda el título, todos/as hemos preparado la canastilla, la habitación, pusimos salvaesquinas, barrera en las escaleras, fuimos a clases…nuestra vida, nuestra casa se transformó para la llegada del bebé.
Pero creo que no nos hemos planteado con esa “prevención” la llegada de nuestro/a adolescente y de repente un día, nos cruzamos con una mirada desafiante, quizás un portazo, silencios continuados, noes que se repiten y nos preguntamos qué está pasando.
Os traigo la reflexión de Pedro García Aguado, conocido popularmente como ‘Hermano Mayor’, por haber conducido el programa de TV así llamado en el que ayudaba a adolescentes conflictivo.
“La adolescencia suele ser el resultado de lo que hemos hecho de los 0 a los 12 años.
Desde los cero a los tres años, es una etapa muy importante de la vida. Luego de los tres a los seis, y luego de los seis a los 12, hay un crecimiento diferente, pero de 0 a los 6 años es muy importante y a veces no nos damos cuenta. No se presta la atención, no se presta el tiempo necesario. Es cierto que se trabaja mucho y se está mucho fuera de casa, con lo cual no se quiere conflicto; cuando se llega a casa, se permite todo porque es normal, estoy cansado, no me voy a poner ahora a luchar contigo, haz lo que quieras. Y ese "haz lo que quieras" desde muy pequeñitos, el resultado es una adolescencia más conflictiva. Si ya de por sí la adolescencia ha de ser disruptiva y separarte un poco de tu padre y tu madre, que lo sea con actitudes violentas, incluso con coqueteo con las drogas, etc., no se cambia de golpe cuando llegue a los 12 años o desde los 14”.
¿Qué opináis? ¿Cómo pareja, o quizás desde la monoparentalidad nos paramos a pensar y decidir el MODELO EDUCATIVO que vamos a emplear o estamos utilizando en casa?
Recordemos los cuatro más comunes: el autoritario, el de papis y mamis colegas -que explica muy bien Emilio Calatayud-, el sobreprotector y el de papis y mamis un poquito más democrático-conciliador, al que Pedro G.A. llama educación desde la inteligencia emocional.
Si yo protejo mucho, evidentemente el adolescente no va a saber manejar la frustración. Entonces, cuando las cosas no vayan como quiere, va a reaccionar con violencia, pero no quiere decir que sea un chico o una chica violenta, no quiere decir que sea malo, sino que tiene mal comportamiento porque no se le ha enseñado o no se le ha dicho que "no" nunca.
Si de pequeño enseñamos a obedecer, de adolescente toca negociar, y debemos aprender a hacerlo juntos. Negociamos siempre con una coherencia, no por el mero hecho de negociar, porque además los adolescentes son expertos negociadores. Teniendo claro, qué es lo que queremos conseguir: que llegue a la hora, que utilice los terminales móviles el tiempo adecuado, que descanse, que coma... Llegar a negociaciones.
Se le da la posibilidad de hablar, de expresar lo que siente y cómo opina, que eso también está muy bien para que la comunicación no sea tan vertical, sino que más horizontal. Como hijo o como hija ¿cómo te estás sintiendo? No te anulo la emoción, valido tu emoción, pero eso no quiere decir que no corrija tu comportamiento. "¿Tienes razones para estar enfadado o enfadada?" Totalmente de acuerdo. "¿Las cosas no son como tú quieres?". Totalmente de acuerdo. "Bienvenido a la vida real, pero eso no te da derecho a ser cruel". Desde ahí te puedo ayudar. Desde que te comprendo, te ayudo y te acompaño mejor.
¿Y nuestro MODELO DE COMUNICACIÓN ¿qué patrón sigue?, ¿comunicación afectiva, efectiva, superficial?
Os ofrezco este vídeo de Antonio Ríos, 6 minutos de lo más clarificadores para identificar el tipo de comunicación que empleamos en casa y cómo manejar esas posibilidades MARAVILLOSAS que nos descubre.
¡Ánimo! ¡Tu adolescente
te pillará preparado/a!